Páginas vistas en total

martes, 3 de agosto de 2010

El Handicap "Educando para el handicap"


El handicap mide la cantidad de golpes que hacemos
por arriba del par de cancha o por debajo de este. Y suele tomarse desde 30 para un principiante hasta 0 cuando el juego progresa. Y este handicap se evalúa mensualmente por la Asociación Argentina de Golf promediando las 8 mejores tarjetas de las últimas 16 que el jugador ha entregado en los clubes y torneos donde ha participado. 
Por lo tanto el handicap estaría registrando el nivel de juego, el desempeño, la habilidad y progreso de un practicante, de un jugador.
Cuando un jugador llega a 0 de handicap puede tomar la decisión de hacerse profesional, del juego o de la enseñanza del deporte. 0 continuar  con su condición de aficionado en la categoría de Scrach.
Me gustaría ampliar el concepto técnico del handicap dado por un lector en la pagina de Smartgolf.com.ar donde escribo. "Cuando llegamos a 0 de hdcp. no es necesario tomar la decisión de hacernos profesionales. Si seguimos mejorando el juego podemos tener un hdcp. "PLUS" +1,+2,+3 por ejemplo. Estos jugadores tienen un techo muy alto en su juego."
En nuestra cultura el logro de un handicap bajo, podríamos hablar de una cifra otorga a las personas cierta jerarquía, orgullo, elevando su autoestima. No he encontrado una sola persona que no aspire a bajar el handicap. Y también me he encontrado con todo tipo de escaladores de handicap.
El golf es un juego de honor y esto habla de que nuestro handicap es lo que es. Sin embargo muchas personas para bajar el handicap suelen no presentar aquellas tarjetas “malas” para mantenerse en el handicap o lo que es peor para bajarlo. Para poder participar de algún evento en particular, para competir con algún amigo de mayor habilidad, para obtener la mirada  de los otros, para el prestigio como jugador, es decir no todos portan un handicap real.

Lo que estas personas no entienden es que llevar un handicap “no real” los pone en desventaja en el desarrollo de su juego y de su vida personal. Es duro decirlo pero este es el típico jugador tramposo. Y este es lejos la polaridad de la virtud a la cual aspira el golf. Pero en un mundo dual. La verdad y la trampa están a la orden del día.
La pregunta es ¿ Que tipo de persona aspiro a ser?
¿Qué tipo de jugador aspiro a ser?

La persona que lleva un proceso real en la evolución de su handicap encontrará avance  en su juego y seguramente en su vida personal, encontrará que es un proceso que lleva tiempo, que no es mágico, que implica trabajo, voluntad de logro, metas claras, y pasión que va generalmente de la mano de la vocación.

La persona que lleva un handicap mentiroso encontrará innumerables dificultades, y caerá gradualmente en una mayor desvalorización personal, ya que una actitud de este tipo emerge de una autoestima baja. Cada acto de no entrega de su tarjeta, implica una bajada del tono emocional y desvalorización de si mismo lo que tratara de ocultarse a si mismo, sin embargo esto es imposible. Esto pulsa para salir a la luz a través de infinitas situaciones. Fallidos, emociones violentas, abandono del juego en medio de un torneo, rabietas, roturas de palos, en síntesis actitudes antideportivas. Y lo que es peor tratará de desvalorizar el juego de otros. Los que sabemos un poquito de psicología podemos identificar rápidamente un jugador que se hace trampa. En general estos jugadores tienen muy poca tolerancia a la frustración. Y un ingrediente fundamental para el avance es aprender a desarrollar aceptación y tolerancia a la frustración.

Por eso es tan importante educar a los chicos y a los grandes en el proceso del handicap.



El handicap
“como proceso para un desarrollo consistente  del juego
 y las virtudes que entraña el golf.”

Como vimos en la nota anterior, el handicap es mucho más que la medición de golpes arriba o abajo del par. Es un índice que nos ayudará a evaluar progresos, a ubicarnos dentro de un grupo  personas con un juego similar con el que podamos jugar, o mezclarnos jugando con diferentes handicaps y compartir, disfrutar, aprender y competir. Lamentablemente hay un hilo muy tenue que separa el disfrutar y ponernos presión para bajar el handicap y ganar. Este hilo debe ser muy tenido en cuenta, ya que cuando la presión supera el disfrutar y la pasión por el juego y la práctica,  se detiene el avance y corremos el riesgo de abandonar.

El golf debe tener su ingrediente de disfrutar y también genera desafíos constantes de superación, hay desafíos que nos permiten jugar, entrenar y avanzar pero hay otros “desafíos” que son riesgosos para una carrera deportiva o para la misma evolución personal.  El desafío genuino desarrolla coraje, estos desafíos son los que el propio jugador va eligiendo como metas reales, tanto de resultado como de desempeño. Pero en muchos casos hay presiones que dejan de ser desafíos y que en vez de generar coraje generan frustración son todas aquellas presiones externas que a veces provienen de la familia, proyectadas inconcientemente, o directamente de los clubes o de los mismos entrenadores o del mismo jugador, en general personas con gran autoexigencia que necesitan meterse mas profundamente con su proceso interno considerando el avance paso a paso trabajando seriamente con metas de rendimiento. En muchos de los casos estas presiones son transferidas a los chicos por desconocimiento, es decir por falta de información en los procesos de cada individuo en particular. Y la mayoría de las veces sin ninguna mala intención. Por supuesto no solo sucede con los mas chicos sino también con los adultos.

Los chicos suelen caer habitualmente en la fiebre de bajar el handicap, esto es muy común pero en general en las escuelas no se trabaja con metas ni tampoco se educa lo suficiente a mi criterio en este proceso. O se educa poco. Lo que deviene rápidamente en un alto porcentaje de abandonos deportivos en medio de conductas caprichosas y de poca aceptación del desarrollo del juego como un proceso de aprendizajes continuos. El trabajo interno del golf. El desarrollo psicológico y emocional del juego. En general se apunta al desarrollo de la técnica solamente. Provocando un desbalance en las áreas del ser. Cada individuo es un todo. Físico, emocional, mental y espiritual. El poder educar en todas estas áreas implica un proceso personal del profesor en ellas.

Necesitamos erradicar la presión y trabajar con desafíos genuinos.
De este modo lograremos consistencia y confianza en nuestro juego.

Ana María Díaz
Consultora en Psicología del Deporte
Cel: 223 570 23 02 y 0223 472 23 79
Jujuy 3515
Mar del Plata.
Argentina